8, septiembre 2008

Absurda Alegría

Posted in General tagged , , , , , , , a 2:05 am por Rc Berkowsky

No ha podido ser. Esta vez Nadal no ha podido darnos esa pequeña dosis de alegría, absurda quizá, pero alegría al fin y al cabo.

Porque ese tipo de cosas a algunos nos alegra y nos hace pasar buenos ratos. Y nos hace evadirnos de otros problemas durante unos buenos minutos. Absurdo, quizá, pero así es.

Hay gente que no lo entiende. Que no se explican como un acontecimiento deportivo puede provocar eso. Que lo llaman el opio del pueblo. Son esa gente con gafas de pasta, que de pequeños ya leían a Kant y que sólo ven Redes en la 2. Antes también veían el programa de Dragó, pero ahora ya no tienen ese reducto de sabiduría a su alcance. Son esa gente que tampoco entienden cómo puede haber tanto programa de humor en las televisiones. No entienden de qué hay que reírse, porque de lo que en el fondo se están riendo es de gente como ellos.

En este blog somos de los que piensan que se puede, y se debe, hacer humor de todo. Empezando por uno mismo, claro, y hasta el infinito y más allá.

Quizá por eso nunca aparecerán por aquí los intelectuales de todo a un euro que rondan por ahí. Y si lo hacen será por descuido y les saldrán sarpullidos sólo de pensarlo.

Pero a nosotros nos gusta la idea de hacer reír a la gente cuando en cuando. O de que un acontecimiento deportivo nos alegre el día, somos así.

Pero no serán sólo los pseudointelectuales los que se alegren de la derrota de Nadal, no. También está esa gente que vive de espaldas a la realidad. Esa gente que a pesar de que todo el mundo, empezando por Federer, hable maravillas de Rafa. Para ellos es un mediocre, cuando los mediocres son ellos… Pero no pasa sólo con Nadal, también pasa con cualquiera que despunte un poco y sea de este país nuestro, ya se llame Alonso, Ricky Rubio, Rudy Fernández, Gasol… Da igual, ¿qué todo el mundo (entendido en ello) habla bien de ellos? ¿Y qué? Los intelectuales del deporte, dueños de la verdad absoluta, dirán que no, que son pésimos y que vivimos engañados.

Pues mira, viviremos engañados y en un absurda alegría…

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